Hay mucha información errónea o imprecisa con respecto a los niveles de azúcar en la sangre durante el embarazo. En este artículo, derribaremos cinco mitos muy extendidos sobre la diabetes gestacional.

Cinco mitos sobre la diabetes gestacional

  1. Es natural que el nivel de azúcar en la sangre sea más alto durante el embarazo.
  2. Una ligera elevación en el nivel de azúcar en la sangre no es motivo de preocupación.
  3. Sólo las mujeres con sobrepeso desarrollan diabetes gestacional.
  4. Si como bien y hago ejercicio, estoy a salvo de la diabetes gestacional.
  5. Es mi culpa tener diabetes gestacional.

 

1. Es natural que el nivel de azúcar en la sangre sea más alto durante el embarazo.

Falso.

Se han llevado a cabo numerosas investigaciones en las que se analizaron los niveles de azúcar en la sangre de mujeres embarazadas sanas, y estos estudios han demostrado que los niveles de azúcar en la sangre de las gestantes tienden a ser un 20% más bajos que en la sangre de las mujeres no embarazadas (Diabetes Care, 2011).

 

2. Una ligera elevación en el nivel de azúcar en la sangre no es motivo de preocupación.

Lamentablemente, esto es falso.

El estudio histórico Hiperglucemia y Resultados Adversos del Embarazo (HAPO) –en el cual se examinó a 23 316 mujeres con diabetes gestacional y a sus bebés– demostró que incluso una ligera elevación en los niveles de azúcar en la sangre en ayunas está relacionada con la presencia de altos niveles de insulina en los bebés al momento de nacer, así como de macrosomía fetal.

 

3. Sólo las mujeres con sobrepeso desarrollan diabetes gestacional.

Falso.

Todas las mujeres deben someterse de manera oportuna a las pruebas de detección de diabetes durante el embarazo; muchos estudios han demostrado que hasta el 50% de las mujeres que desarrollan diabetes gestacional no presentan ningún factor de riesgo comúnmente asociado a esta condición, incluido el sobrepeso.

Si bien es cierto que la obesidad –así como el aumento excesivo de peso durante el embarazo– eleva el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, es posible que este padecimiento se presente en mujeres con un peso adecuado e, incluso, cuando éste se encuentra por debajo de los valores saludables; del mismo modo, que una gestante tenga sobrepeso no significa necesariamente que desarrollará diabetes.

4. Si como bien y hago ejercicio, estoy a salvo de la diabetes gestacional.

Falso.

Realizar ejercicio físico y llevar una alimentación saludable –en específico, cuidar la cantidad y el tipo de carbohidratos que se consumen durante el embarazo– son formas de controlar la diabetes gestacional una vez que ha sido diagnosticada; sin embargo, la dieta y el estilo de vida por sí mismos no son indicadores confiables para predecir quién desarrollará esta condición durante el embarazo. Todas las mujeres, independientemente de su dieta y de su estilo de vida, deben someterse a las pruebas de detección de diabetes.

 

5. Es mi culpa tener diabetes gestacional.

Falso.

Quizá el mito más común es que, de alguna u otra manera, una mujer con diabetes gestacional pudo haber evitado el desarrollo de este padecimiento. Muchas embarazadas albergan sentimientos de culpa (“Debí haber comido mejor”) y vergüenza (“Es porque tengo sobrepeso”), cuando la realidad es que, hasta en la mitad de los casos de diabetes gestacional, ni el estilo de vida ni el peso ni la dieta están asociados al desarrollo de la condición.

En ningún caso, la presencia de la diabetes gestacional es culpa de la mujer que la padece, ni constituye tampoco una falla por su parte; desafortunadamente, se trata de uno de los muchos efectos secundarios de los cambios que experimenta el cuerpo durante el embarazo.