Aun cuando ya han pasado algunos meses desde que la mayoría de los países iniciaron sus jornadas de inmunización contra el nuevo coronavirus, todavía persisten varios mitos en torno de la seguridad y eficacia de las distintas vacunas que están disponibles en la actualidad. Esto se debe, en gran medida, a la enorme cantidad de información falsa o imprecisa que circula a través de las redes sociales y que suele confundir a amplios sectores de la población. La difusión de este tipo de rumores podría ocasionar que algunas personas opten por no recibir la vacuna, lo cual representa un grave riesgo para la salud pública; por esta razón, en este artículo derribamos cinco de los mitos más extendidos sobre la vacunación contra la COVID-19.

 

  1. Las vacunas contra la COVID-19 pueden provocar infertilidad en las mujeres
  2. Dar pecho después de recibir una vacuna contra la COVID-19 es peligroso para la salud del bebé
  3. Las vacunas contra la COVID-19 alteran el ciclo menstrual
  4. Los bebés no están en riesgo de desarrollar una infección grave por COVID-19
  5. Las vacunas contra la COVID-19 se desarrollaron de manera apresurada y no se siguieron los protocolos de seguridad habituales

 

1. Las vacunas contra la Covid-19 pueden provocar infertilidad en las mujeres

Falso. Este es un mito que se ha extendido durante los últimos meses, a pesar de los esfuerzos de las autoridades de salud para desmentirlo. En las redes sociales y otros medios electrónicos se ha difundido la falsa noticia de que la proteína de pico del virus SARS-CoV-2 tiene la misma secuencia de aminoácidos que la proteína placentaria Sincitina-1; esto provocaría, de acuerdo con este rumor, la infertilidad de las mujeres que reciban la vacuna, pues los anticuerpos generados atacarían también a la placenta.

Lo cierto es que estas proteínas no se parecen en absoluto. La proteína de pico del nuevo coronavirus está compuesta por más de mil doscientos aminoácidos, de los cuales únicamente comparte cinco con la Sincitina-1; esto es demasiado poco para confundir al sistema inmune. Si este mito fuera cierto, todas las mujeres que han contraído COVID-19 serían estériles, y aquellas que enfermaron durante la gestación habrían sufrido abortos espontáneos. Al día de hoy (junio de 2021), no se ha documentado un sólo caso de muerte fetal o de parto prematuro vinculado a la inmunización contra el nuevo coronavirus, pero sí se ha identificado a muchas mujeres que han concebido después de participar en ensayos clínicos con las distintas vacunas cuyo uso ha sido aprobado. Los estudios realizados en algunos de los centros más importantes dedicados al cuidado de la salud materno-fetal, como la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, demuestran que las vacunas contra la COVID-19 son efectivas y pueden utilizarse con absoluta seguridad antes, durante y después del embarazo, por lo que es recomendable que todas las mujeres acudan a recibir la vacuna que esté disponible en su localidad.

Médico vacunando a una mujer embarazada

 

 

2. Dar pecho después de recibir una vacuna contra la COVID-19 es peligroso para la salud del bebé

Esto es absolutamente falso. No hay ningún estudio que sustente esta afirmación, además de que, con base en su mecanismo de acción, es imposible que las vacunas afecten la salud de la madre o el recién nacido. No sólo está demostrado que la inmunización contra la COVID-19 durante la lactancia [enlace a artículo: “Vacunación durante la lactancia”] es segura y efectiva; varias investigaciones sugieren que las mujeres que amamantan a su bebé después de recibir la vacuna le trasmiten sus anticuerpos a través de la leche materna, lo cual podría brindarle protección contra la enfermedad.

 

3. Las vacunas contra la Covid-19 alteran el ciclo menstrual

Falso. Si bien algunas mujeres experimentan trastornos menstruales después de ser inmunizadas, estos no están vinculados a la vacuna y suelen deberse a una reacción natural al estrés. Asimismo, en algunas ocasiones la infección por COVID-19 puede afectar la regularidad del ciclo menstrual como consecuencia de la respuesta aguda del sistema inmune; sin embargo, no se ha observado que la enfermedad tenga impacto a largo plazo en los ovarios. En todos los casos, el ciclo se normalizará por sí mismo en poco tiempo.

 

4. Los bebés no están en riesgo de desarrollar una infección grave por COVID-19

Los bebés no están en riesgo de desarrollar una infección grave por COVID-19

Falso. Aun cuando la mayoría de los niños que contraen la enfermedad permanecen asintomáticos o presentan síntomas leves, los bebés menores de un año podrían tener más riesgo de desarrollar un cuadro grave. De igual manera, es posible que transmitan la infección a otras personas, si bien es cierto que su capacidad de contagio es mucho menor que la de los adultos, pues tienen menos fuerza torácica y, por lo tanto, una menor capacidad expectorante. En cualquier caso, es otra razón de peso para que las madres y los padres de familia acudan a recibir la vacuna en cuanto puedan acceder a ella.

 

5. Las vacunas contra la Covid-19 se desarrollaron de manera apresurada y no se siguieron los protocolos de seguridad habituales

Falso. Es muy importante derribar este mito, pues es en gran medida el origen de otras creencias erróneas. Debido a la gravedad de la pandemia, los laboratorios sumaron esfuerzos para desarrollar las vacunas con mayor rapidez, pero esto no significa que se hayan omitido fases de investigación ni se hayan violado protocolos. Las distintas vacunas contra la COVID-19 se han creado a partir de métodos y procedimientos que se han seguido durante muchos años, y todas han demostrado ser seguras y efectivas para reducir la probabilidad de infección por el nuevo coronavirus, así como para evitar el desarrollo de un cuadro grave en caso de contraer la enfermedad.

 

Fuentes: CDC, SOCHOG, Healthline, Harvard Medical School, Hopkins Medicine