Es normal que las mujeres tengan muchas dudas sobre la lactancia y se pregunten cómo deben prepararse para llevarla a cabo de la mejor manera posible. Si bien hasta hace algunos años se acostumbraba recomendar que adoptaran un conjunto de prácticas para endurecer sus pezones y estimular la producción de leche desde unos meses antes del parto, hoy sabemos que esto no es necesario, pues cuando dan a luz, todas las mujeres están fisiológicamente listas para dar pecho a su bebé; no obstante, hay otros aspectos que vale la pena anticipar para que la experiencia con la lactancia sea más satisfactoria y exitosa. En este artículo, ofrecemos algunos consejos que pueden ayudar a las mujeres a prepararse para amamantar a su bebé.

  1. Comunica al médico tu decisión de amamantar al bebé
  2. Infórmate sobre la lactancia y acércate a un grupo de apoyo
  3. Adquiere con anticipación artículos y prendas auxiliares para la lactancia

 

1. Comunica al médico tu decisión de amamantar al bebé

Es fundamental que las futuras madres elaboren un plan de parto en el que se especifique su decisión de dar pecho a su bebé y lo revisen con el médico o la matrona que atenderá el nacimiento. Esto permite tomar decisiones importantes; por ejemplo, que no se le administre fórmula o agua azucarada al recién nacido si no hay razones médicas para hacerlo y que se evite el uso de pezones artificiales en caso de que requiera suplementos alimenticios. De igual manera, informar al personal de salud sobre los deseos de la madre con respecto a la lactancia permite asegurar que se respete la “hora dorada” y se brinden las condiciones adecuadas para que el bebé manifieste el instinto de arrastre al pecho.

 

2. Infórmate sobre la lactancia y acércate a un grupo de apoyo

 

Es buena idea que, desde varios meses antes del parto, las mujeres embarazadas comiencen a reunir información que provenga de fuentes confiables y fidedignas. Muchos hospitales cuentan con asesores y grupos de apoyo que suelen ser muy útiles para resolver dudas y familiarizarse con distintos aspectos de la lactancia; por ejemplo, la alineación correcta del bebé con respecto al cuerpo de su madre, las características de un buen agarre al momento de succionar la leche, las distintas posturas para amamantar o las medidas adecuadas de higiene. También se puede recurrir a la gran variedad de libros que diversos especialistas han dedicado al tema, y no está de más acercarse a otras mujeres que son o han sido lactantes, pues suelen estar dispuestas a compartir sus experiencias.

 

3. Adquiere con anticipación artículos y prendas auxiliares para la lactancia

Los sujetadores para lactancia son mucho más cómodos que los regulares, pues además de brindar soporte adicional a los senos, que serán más grandes de lo habitual, están fabricados con materiales más suaves y cuentan con copas que se pueden bajar fácilmente cuando llega el momento de amamantar. Es recomendable comprarlos una o dos semanas antes del parto, cuando los pechos alcanzan el tamaño aproximado que tendrán durante los próximos meses, aunque se debe tener en cuenta que aún podrían crecer una o dos talla más en las copas. Otros productos que es conveniente comprar desde antes del nacimiento del bebé son las camisolas de lactancia, las cuales hacen más sencillo dar pecho de manera discreta, así como las almohadillas absorbentes que se colocan entre el pezón y el sujetador, pues evitan que la ropa se manche en caso de que la leche comience a gotear y reducen la fricción con la tela de las prendas.

Ahora bien, en la mayoría de las farmacias se venden ungüentos de lanolina que prometen aliviar el dolor si los pezones están lastimados, sin embargo no son realmente efectivos y en la actualidad no se recomienda utilizarlos. Por último, algunas mujeres consideran adquirir un extractor de leche para disminuir la congestión de los senos. Aunque en algunas ocasiones podría ser de utilidad, este dispositivo es caro y no siempre se necesita para tener una lactancia exitosa. En caso de requerir un sacaleches, hay que tener en cuenta que este artefacto entra en contacto directo con el cuerpo y los fluidos de la mujer que lo usa, por lo que debe evitarse comprarlo de segunda mano; si no es posible conseguir uno nuevo, es muy importante reemplazar los accesorios que estuvieron expuestos a la piel y la leche de la dueña anterior –es decir, las mamaderas, las bolsas o recipientes recolectares, el embudo y la copa– por otros que no hayan sido utilizados.

 

Fuentes: Women’s Health, Baby Center, KellyMom