Para todos los padres de familia, comprar los artículos esenciales para cubrir las distintas necesidades del bebé representa un importante gasto de dinero, pues en la mayoría de los casos sólo serán útiles por un periodo muy breve. Por esta razón, es muy común que opten por recibir donaciones o adquirir productos de segunda mano, lo cual es mucho más sencillo hoy día gracias a las distintas aplicaciones para el celular y las tiendas en línea. En muchos casos, comprar cosas usadas es una opción muy buena para ahorrar un poco y ayudar al medio ambiente. Los bebés crecen y ganan peso muy rápido, así que por lo general la ropa les dura muy poco tiempo; afortunadamente, es muy fácil y barato conseguir prendas y zapatos en perfecto estado y con muy poco uso. También es buena idea comprar juguetes de segunda mano, pues suele ser costoso adquirirlos nuevos y resulta imposible predecir cuáles serán del agrado de los pequeños; sin embargo, hay algunos productos que es preferible conseguir nuevos, pues es la única manera de garantizar su seguridad y que no representen un riesgo para su salud. A continuación enlistamos algunas cosas que no deben comprarse usadas:

 

1. La cuna y el colchón

La cuna es uno de los artículos más caros que tendrán que comprar los nuevos padres, pero es mejor no escatimar e invertir en una de buena calidad. Si bien desde hace aproximadamente una década el gobierno de los Estados Unidos forzó a los fabricantes a cumplir con determinadas normas de seguridad y prohibió la producción de cunas con barandal abatible, pues pueden estrangular al bebé y son más propensas a caer, aún son fabricadas en otros sitios y es frecuente verlas en bazares y ventas de garaje. Es preferible evitarlas y optar por una que cuente con barandales fijos y un diseño simple. Asimismo, por razones sanitarias, es importante evitar los colchones usados, ya que estuvieron en contacto con los fluidos corporales de su dueño anterior y podrían estar contaminados con bacterias y hongos. Además, los colchones pierden rigidez con el uso; es recomendable conseguir uno con la firmeza adecuada para asegurar el confort y la seguridad del bebé.

 

2. El asiento de seguridad para el auto

 

Hay varias razones para evitar los asientos de seguridad usados. En primer lugar, aunque muchos no lo saben, estos productos tienen una fecha de caducidad, la cual suele estar impresa en el manual de uso o en una calcomanía; su tiempo de vida útil suele oscilar entre los cuatro y los doce años a partir de su fecha de fabricación. El motivo es que los materiales se degradan con el tiempo. La mayoría de estos asientos están hechos con plástico, y este material no resiste bien los efectos del calor y la luz solar; en caso de un accidente, el plástico puede romperse y no cumplir con su función de mantener al bebé firme y bien sujeto. De igual manera, la mayoría de estos productos cuenta con piezas metálicas que pueden aflojarse u oxidarse, incluso en las partes no visibles, lo cual puede comprometer su funcionamiento. Además, los fabricantes hacen constantes mejoras a este tipo de productos; los modelos más recientes, a diferencia de los antiguos, han sido sometidos a numerosas pruebas de choque para evaluar su nivel de protección. Una vez que el asiento ha expirado, o si ya fue expuesto a un accidente, no debe volver a utilizarse; es importante desarmarlo por completo y llevarlo a un centro de reciclaje.

 

3. El extractor de leche y sus accesorios 

Extractor de leche manual, biberón con leche

Este dispositivo resulta útil para muchas mujeres que están amamantando a su bebé, pues ayuda a mantener o aumentar la producción de leche, aliviar la hinchazón de los senos, destapar los conductos mamarios y protruir los pezones invertidos. Los extractores de leche incluyen un embudo que se coloca sobre el pecho y una pequeña bomba que permite bombearla para después recolectarla en un recipiente. Si bien los sacaleches de uso hospitalario están diseñados para ser utilizados por varias usuarias, este no es el caso de los extractores domésticos y, si bien es común encontrarlos a la venta en tiendas de artículos usados, lo cierto es que pueden contener agentes infecciosos que sobreviven por periodos prolongados, incluso después de lavarlos y esterilizarlos. Esto puede ser muy peligroso tanto para la madre como para el bebé, por lo que deben preferirse los sacaleches de primera mano; pero si no fuera posible adquirir uno completamente nuevo, es importante sustituir los accesorios que estuvieron en contacto con la piel o la leche de otra persona por unos que no hayan sido utilizados.

 

4. Chupetes, mamaderas y biberones

De manera similar a lo que ocurre con los sacaleches, estos productos acumulan bacterias que permanecen ahí incluso después de esterilizarlos. Además, pierden su forma después de ser utilizados por algún tiempo, lo que puede lastimar las encías del bebé. Afortunadamente, no son artículos demasiado costosos, por lo que se recomienda comprarlos nuevos.