Quizá lo más impresionante de los primeros minutos de vida de un bebé es su capacidad, si se le coloca sobre el abdomen de la madre después del parto, de “gatear” –o más bien, de arrastrarse– hasta su pecho, encontrar el pezón y comenzar a succionar. Este fenómeno, denominado “arrastre al pecho” o “breast crawl”, no es tan conocido como debería y, sin embargo, tiene una importancia tremenda en la vida del recién nacido.

 

¿A qué se debe el arrastre al pecho?

Las primeras veinticuatro horas de la vida de un bebé son el período más sensible para establecer el vínculo madre-hijo y para comenzar la lactancia, pero la hora más importante –la llamada “hora dorada” u “hora sagrada” – es justo la primera después del nacimiento. El “período sensible” se define como la fase del desarrollo en la que un ser humano tiene la mejor oportunidad para exhibir una habilidad incorporada para un comportamiento específico, el cual suele estar determinado por procesos químicos y estructuras neuronales. Se le considera un período vulnerable en el que cualquier condición atípica puede alterar el mencionado comportamiento específico de forma irreparable.

Durante el parto, el bebé experimenta un aumento hormonal que da como resultado una mayor sensibilidad y un estado de alerta, lo que hace que sea más receptivo a los olores y otros estímulos sensoriales. Una de las habilidades innatas de un bebé sano es desplazarse sin ayuda hasta el pezón de la madre y comenzar a succionar de manera exitosa en aproximadamente sesenta minutos.

 

¿Todos los bebés tienen esa habilidad?

Diversos estudios han demostrado que el 100% de los bebés sanos al término del embarazo intentan el arrastre al pecho o breast crawl. El tiempo promedio que demoran en comenzar el arrastre es de veinte minutos, y el 94% de los bebés logran llegar al pecho de su madre en un lapso de cuarenta a sesenta minutos. La posición inicial en que se debe colocar al recién nacido para que comience el arrastre es con la nariz en la línea media del pecho de la madre, con los ojos a la altura de los pezones.

 

¿El arrastre al pecho es sólo una de las maravillas de la naturaleza o tiene un impacto en el resultado de la lactancia?

El arrastre al pecho tiene un impacto positivo considerable en el inicio de la lactancia y en el grado de pérdida de peso neonatal. Dejar que el recién nacido se arrastre al pecho de madre, así como respetar la “hora dorada”, tiene muchos otros beneficios, tales como mejorar la termo-regulación del bebé y facilitar la vinculación madre-hijo, entre otros.

 

 

Fuente: http://breastcrawl.org/