Con mucha frecuencia, las madres primerizas se preguntan cómo deben prepararse para lactar de manera exitosa. Desde un punto de vista fisiológico, no necesitan hacer nada; a partir de la sexta semana de embarazo, la producción de estrógeno y progesterona aumenta, lo cual hace posible que los conductos mamarios comiencen a desarrollarse y multiplicarse. Este proceso termina hacia el final del segundo trimestre; a partir de ese momento, todas las mujeres están biológicamente listas para amamantar a su bebé, incluso si éste nace de manera prematura. No obstante lo anterior, se suele recomendar a las futuras madres que adopten ciertas medidas o cuidados antes y durante la lactancia, los cuales no sólo son innecesarios, sino que pueden resultar contraproducentes.

 

¿Las mujeres deben lavarse el pecho antes y después de amamantar a su bebé?

Este es uno de los mitos más extendidos en torno a la lactancia materna; sin embargo, la realidad es que las mujeres no deberían lavarse el pecho antes ni después de cada toma. Alrededor de la areola, se encuentran unas glándulas sebáceas –las llamadas “glándulas” de Montgomery”– cuyas secreciones mantienen el pezón lubricado y protegido de bacterias, pero también poseen un aroma peculiar que sirve como estímulo olfativo para abrir el apetito del bebé, además de ayudarlo a orientarse y ubicar el pecho de su madre. Lavar el pezón con jabón puede resecarlo –y esto, a su vez, podría ocasionar grietas y dolor al amamantar– e interfiere con la función de dichas glándulas; para mantener una higiene adecuada basta con asear la zona con agua corriente durante el baño cotidiano.

 

¿Deben aplicarse cremas y pomadas en los pezones?

Crema de lanolina, protectores, chupete y el termómetro

No es recomendable, pues algunos de estos productos pueden reblandecer e irritar demasiado la piel. Si bien es muy común que se recurra al uso de cremas y pomadas para evitar la aparición de grietas en los pezones, la realidad es que éstas no suelen deberse a una condición dermatológica o un problema del pezón, sino a una mala postura al amamantar; lo mejor es que las mujeres que experimenten dolor o dificultades al momento de alimentar a su bebé se acerquen a una asesora o consejera de lactancia para revisar su técnica y asegurarse de que su hijo o hija se acople adecuadamente al pezón.

 

¿Es necesario masajear los pechos para estimular la producción de leche durante el embarazo?

No. Además de que no hay ninguna evidencia de que este tipo de maniobras incidan en el volumen o la calidad de la leche materna, pueden resultar contraproducentes; por un lado, frotar y restregar los pezones suele irritarlos y provocar que duelan más, y por el otro, estimular los pechos por medio de masajes podría hacer que aumente la producción de oxitocina, lo cual se ha asociado con un mayor riesgo de parto prematuro.

 

¿Las mujeres con pezones invertidos deben realizar ejercicios para protruirlos?

No. Hasta hace algunos años, se recomendaba que las mujeres con esta condición realizaran estiramientos y rotaciones del pezón –los llamados “ejercicios de Hoffman” –, o que utilizaran una bomba de vacío para protruirlos por medio de la succión. Hoy día está demostrado que estos procedimientos son dolorosos y poco efectivos. En muchos casos, los pezones salen por sí mismos en algún momento del embarazo, pero incluso si permanecen invertidos, esto no es impedimento para que la lactancia sea exitosa; basta con que el bebé esté bien colocado para que pueda mamar con absoluta normalidad.

 

Fuentes: INATAL, Kids Health