Durante el embarazo, se programa una serie de exámenes y ecografías de rutina con la finalidad de detectar, de manera oportuna y precoz, cualquier factor que ponga en riesgo al feto; esto hace posible realizar las intervenciones clínicas necesarias para reducir la morbilidad y la mortalidad perinatales.

La ecografía Doppler permite evaluar la velocidad y la dirección del flujo sanguíneo en cualquier vena o arteria. Durante la gestación, es de especial relevancia para el estudio del cordón umbilical, la circulación cerebral y cardíaca del feto, así como la circulación en el útero y la placenta de la madre.

 

¿Qué se busca detectar por medio de una ecografía Doppler?

Uno de los objetivos principales de la ecografía Doppler es identificar a las madres o futuros bebés con riesgo de presentar complicaciones con posibles impactos adversos. Si se detecta que la circulación sanguínea es anormal, una intervención médica oportuna puede mejorar los resultados del embarazo.

 

¿Cuáles son los riesgos de la ecografía Doppler?

La ecografía Doppler no implica ningún riesgo, siempre y cuando sea realizada por un profesional capacitado para ese procedimiento en específico. Los pocos estudios –la mayoría elaborados durante la década de 1990– que han explorado los riesgos secundarios de la ecografía Doppler han demostrado que ésta no incide en el aumento de intervenciones innecesarias; no obstante, no hay suficiente evidencia para afirmar que la incorporación de esta ecografía a los exámenes de rutina en embarazos de bajo riesgo tenga algún impacto positivo. Cabe destacar, además, que no hay estudios sobre el impacto psicológico de esta ecografía en la madre.

La ecografía Doppler no se cuenta entre los procedimientos de rutina recomendados por la OMS para embarazos sanos o de bajo riesgo.

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