Está comprobado que la lactancia materna es fundamental para mejorar la salud del bebé, además de que favorece su adecuado crecimiento y desarrollo. Sin embargo, con mucha frecuencia, las madres se ven en la necesidad de suspender la lactancia de manera anticipada debido a la aparición de diversos problemas que les impiden amamantar a sus hijos e hijas de manera exitosa, tales como dolor por agrietamiento de los pezones, inflamación del pecho como resultado de una obstrucción del conducto mamario (mastitis) e incapacidad del bebé para acoplarse al pezón, entre los más comunes. Algunos estudios recientes  han demostrado que la llamada “crianza biológica” tiene el potencial de prevenir muchos de los problemas de pecho durante el inicio y el establecimiento de la lactancia –la cual, idealmente, será la única fuente de alimentación del recién nacido durante sus primeros seis meses de vida– y contribuye en gran medida al bienestar tanto de la madre como del bebé.

 

¿Qué es la crianza biológica?

La crianza biológica es un enfoque de iniciación a la lactancia que procura la reducción de las dificultades para lograr el acople del bebé con el pezón de la madre, así como de otros problemas que podrían provocar la suspensión anticipada no voluntaria de esta importante actividad.

 

¿En qué consiste la lactancia biológica?

los primeros segundos después del nacimiento

Para amamantar a su bebé desde el enfoque de la crianza biológica, la madre debe recostarse bocarriba, en una posición que le resulte cómoda, y colocar al bebé sobre su cuerpo a la altura del pecho, permitiendo en todo momento el contacto piel con piel. Amamantar en esta posición despeja el cuerpo de la madre y promueve el movimiento del recién nacido al activar alrededor de veinte reflejos innatos que fungen como estimulantes de la lactancia. En la crianza biológica no hay instrucciones ni procedimientos “correctos”. Tal como sucede con el fenómeno del “arrastre al pecho” [enlazar a artículo: “El instinto de arrastre al pecho”], todo ocurre de manera instintiva; la activación de los mencionados reflejos de gateo y búsqueda permite al bebé encontrar el pecho por sí mismo, acoplarse al pezón y comenzar a succionar sin mayor dificultad. Asimismo, la respuesta conductual única de cada bebé suele ser la única instrucción que necesita su madre para ayudarlo a activar sus reflejos innatos, de manera que pueda llegar al pecho y alimentarse de manera eficiente.

 

¿Por qué es preferible adoptar la posición de crianza biológica durante la lactancia?

Cuando la madre amamanta a su bebé en la posición tradicional, es decir, sentada con la espalda erguida y sosteniéndolo contra su pecho, tiene que aplicar presión para contrarrestar los efectos de la fuerza de gravedad; esto limita la activación de los reflejos innatos del lactante y suele dificultar el acoplamiento con el pezón, lo cual puede impedir la adecuada trasferencia de la leche y provocar agrietamientos e irritaciones dolorosas. Por el contrario, la posición biológica no requiere que se aplique ninguna presión sobre la espalda, el cuello o la cabeza del bebé para mantenerlo cerca y al nivel del pecho; en todo caso, la fuerza de gravedad ayuda a afianzarlo sobre el cuerpo de la madre, facilitando así el acople y la succión.

 

Varios estudios han mostrado que las madres que deciden amamantar a sus bebés con el enfoque de la crianza biológica suelen presentar menos problemas de pecho que aquellas que se apegan al método tradicional, y tienen muchas más probabilidades de continuar con la lactancia como medio exclusivo de alimentación durante el período recomendado (Enlace: Historias de lactancia articulo). Además, permitir que la lactancia se desarrolle de manera natural e instintiva repercute positivamente en el ánimo de la madre, pues el hecho de no tener que seguir instrucciones reduce la actividad neocortical y promueve la producción de oxitocina, hormona que desempeña un papel importante en el fortalecimiento de los vínculos afectivos.

 

Fuente: AEP