Hay muy pocas ocasiones tan felices como la llegada al mundo de un niño o una niña. Por lo general, familiares y amigos comparten la alegría de los padres, y suelen estar deseosos de formar parte de ese importante acontecimiento, ya sea apoyándolos con el cuidado del bebé o visitándolos para conocerlo y demostrarle su afecto. Sin embargo, los bebés nacidos durante la actual emergencia sanitaria –o un poco antes– están siendo criados en condiciones de relativo aislamiento, y por este motivo, muchos padres han expresado su preocupación con respecto a los posibles efectos negativos del confinamiento en el desarrollo social de sus hijos.

 

¿El confinamiento puede afectar el desarrollo social del mi bebé?

En realidad, no.

Si bien en estos tiempos es necesario evitar las visitas, los abrazos, los besos y, en general, cualquier tipo de reunión, lo cierto es que el desarrollo social del bebé no requiere de la presencia de muchas personas. De hecho, durante sus primeros meses de vida, el bebé se relaciona sobre todo con su madre y su padre, es decir, con los únicos adultos que son verdaderamente importantes para él. Estas interacciones cara a cara –en las que se establece una comunicación de carácter emocional– son todo lo que necesita el bebé para adquirir, en el transcurso de aproximadamente dieciocho meses, la capacidad para participar de la llamada “atención conjunta”, lo cual constituye un hecho crucial para el desarrollo de sus habilidades sociales y comunicativas.

 

La atención conjunta: uno de los hitos más importantes del desarrollo del bebé

A partir de los dos o tres meses de edad, los bebés mantienen contacto visual y responden a los estímulos que reciben durante las interacciones con los adultos, pero es hasta alrededor del quinto mes cuando comienzan a interesarse también por los objetos que los rodean. Aproximadamente a los nueve meses de edad, comienza a manifestarse la atención conjunta, la cual se establece cuando tanto el bebé como el adulto comparten el interés por un objeto o un suceso, y ambos comprenden que los dos están atendiendo el mismo objeto o suceso. Por lo general, esto sucede durante los momentos de juego, cuando los padres conversan con su bebé, le muestran un libro con ilustraciones llamativas, etcétera. Al principio, el bebé comienza a seguir la dirección de la mirada, así como los movimientos de cabeza y el gesto de señalar de otra persona; posteriormente, el niño o la niña propicia el contacto ocular e inicia la atención coordinada por medio de gestos para señalar o mostrar el objeto de su interés.

Aun cuando la atención conjunta se consolida más o menos a los dieciocho meses de edad, en torno a su primer cumpleaños el bebé es capaz de establecerla de manera espontánea, tanto con fines instrumentales –por ejemplo, solicitar ayuda para obtener un objeto– como sociales –llamar la atención del adulto para mostrarle un objeto o suceso que ha despertado su interés. El hecho de que el bebé busque iniciar la atención conjunta indica que está socialmente motivado y desea compartir sus experiencias e intenciones con otros. Es muy importante alentarlo y fomentar esta conducta, pues muchos estudios han demostrado que existe una relación estrecha entre la capacidad para establecer la atención conjunta, el posterior aprendizaje del lenguaje verbal y la adquisición de vocabulario.

De igual manera, desde el momento en que el bebé adquiere la habilidad de coordinar su atención con la de otra persona, comienza a desarrollar competencias sociales que le permitirán desenvolverse de manera exitosa en el futuro –por ejemplo, cuando comience a ir a la escuela–, como mostrarse amable, demostrar interés en los demás, expresar emociones positivas e integrar su conducta con la de los otros durante la interacción social.

Nacer en tiempos de pandemia: el desarrollo social del bebé durante el confinamiento

 

¿Cómo se puede fomentar la atención conjunta en el bebé durante el confinamiento?

Los bebés aprenden por medio del juego y la interacción con los adultos. La mejor forma de estimular el surgimiento de la atención conjunta es pasar tiempo con el bebé, conversar con él y, en general, dirigir su atención hacia el entorno y los objetos que lo rodean. Cuando el bebé empieza a gatear y a explorar el mundo, comienza a percibirlo e interactuar con él desde distintas perspectivas; los adultos deben acompañarlo en ese proceso, haciendo comentarios sobre algún objeto que esté manipulando, interesándolo en las cosas con gestos como el de señalar y con expresiones como “¡mira!” o “¿qué es eso?”, haciéndolo reír o llamando su atención sobre los sonidos del ambiente. Los padres preocupados por tener que criar a su bebé durante el confinamiento, pueden estar tranquilos: lo único que necesita para desarrollar sus competencias sociales de manera exitosa es un adulto que le dedique tiempo, lo estimule y, sobre todo, disfrute los momentos que pasan juntos.