Al llegar al segundo trimestre del embarazo, es decir, el período que abarca desde la semana 15 hasta la 28, deben seguir realizándose los controles periódicos con el equipo tratante (médico gineco-obstetra o matrón/a). Asimismo, es necesario reevaluar algunos parámetros clínicos por medio de exámenes como los del primer trimestre [enlace a artículo sobre exámenes en el primer trimestre], con la finalidad de mantener una estrecha vigilancia del bienestar de la futura madre y el feto en desarrollo. Aquí explicamos brevemente de qué pruebas se trata:

  • Hemograma: se realiza para evaluar si hay anemia o no. Si bien este parámetro ya se controló durante el primer trimestre, es importante seguirlo de cerca, pues suele haber cambios en la composición de la sangre de la embarazada y, en algunos casos, es necesario corregir algún déficit.
  • VDRL/RPR: descarta la presencia de sífilis, infección de transmisión sexual causada por una bacteria (treponema pallidum). Esta enfermedad puede tratarse con antibióticos. Su detección oportuna es muy importante, pues es posible infectar al feto por vía vertical (a través de la placenta) y provocar complicaciones como aborto espontáneo, parto prematuro e, incluso, muerte fetal. Este examen se realiza al inicio del embarazo y, en algunos casos, en el segundo trimestre y al momento de ingresar a la sala de parto, pues la madre podría ser asintomática y transmitir la enfermedad al feto.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO): entre las semanas 24 y 28 del embarazo, se realiza este examen a todas las pacientes que hayan tenido una glicemia normal durante el primer trimestre con el objeto de descartar la presencia de diabetes gestacional. La prueba consiste en una muestra de glicemia capilar en ayunas y en la ingestión de un líquido que contiene 75 gr. de glucosa; se debe esperar en reposo durante 2 horas y, posteriormente, se toma una muestra de sangre venosa.
  • Coombs indirecto en pacientes Rh (-): se controla para verificar que la madre no haya desarrollado anticuerpos contra los glóbulos rojos del feto.

Durante los controles de embarazo, el o la profesional a cargo debe informar y educar a la gestante acerca de los fenómenos que ocurren en el transcurso del embarazo y que son completamente normales. En esta etapa de la gestación, se debe explicar a la futura madre lo que son las contracciones de Braxton-Hicks. De igual manera, es importante que conozca los signos y síntomas ante los cuales debe acudir a la unidad de urgencias o consultar a su equipo tratante (médico gineco-obstetra o matrón/a).

Enlace:
https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2015/10/GUIA-PERINATAL_2015.10.08_web.pdf-R.pdf

Pruebas y exámenes médicos durante el tercer trimestre de embarazo

Durante el tercer y último trimestre del embarazo –es decir, desde la semana 29 hasta el momento del parto, aproximadamente entre las semanas 40 y 42–, los controles prenatales se hacen más frecuentes [enlace a artículo sobre exámenes en el primer trimestre] debido a que es necesario monitorear estrechamente todos los parámetros de bienestar tanto de la madre como del feto. Con esta finalidad, se repiten algunos de los exámenes realizados durante los trimestres primero y segundo, y se incorpora un cultivo.

  • Hemograma: se controla para evaluar si hay anemia o no. Si bien este parámetro ya se controló durante los trimestres primero y segundo, es importante seguirlo de cerca, pues suele haber cambios en la composición de la sangre de la embarazada y, en algunos casos, es necesario corregir algún déficit.
  • VDRL/RPR: se toma al ingresar a la sala de maternidad, en el momento del inicio del trabajo de parto. Descarta la presencia de sífilis, infección de transmisión sexual causada por una bacteria (treponema pallidum). Esta enfermedad puede tratarse con antibióticos. Su detección oportuna es muy importante, pues es posible infectar al feto por vía vertical (a través de la placenta) y provocar complicaciones como aborto espontáneo, parto prematuro e, incluso, muerte fetal. Este examen se realiza al inicio del embarazo y, en algunos casos, en el segundo trimestre y al momento de ingresar a la sala de parto, pues la madre podría ser asintomática y transmitir la enfermedad al feto.
  • Cultivo de estreptococo grupo B: se debe realizar a todas las pacientes en las semanas 35 y 37 del embarazo, para evitar la neumonía neonatal. Este examen consiste en la toma de una muestra con un hisopo en la región perineal. En caso de que el resultado sea positivo, se debe administrar un tratamiento antibiótico durante el trabajo de parto, para evitar complicaciones en el recién nacido.

Enlace:
https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2015/10/GUIA-PERINATAL_2015.10.08_web.pdf-R.pdf