En nuestro espacio cultural, abundan las historias de antojos extremos y curiosos durante el embarazo; la imagen del marido que, acosado por su esposa hormonal, sale corriendo a altas horas de la madrugada para comprar helado o pepinillos, ha sido explotada por una gran cantidad de libros, películas y programas de televisión, de manera que está profundamente arraigada en el folclor occidental sobre la gestación.

 

¿Es común experimentar antojos durante el embarazo?

Entre el 50 y el 90% de las mujeres en Estados Unidos han reportado tener antojos durante el embarazo –en el caso de Latinoamérica, al día de hoy no se han realizado estudios exhaustivos. Por lo general, los antojos se manifiestan por primera vez hacia el final del primer trimestre de la gestación, alcanzan su punto máximo en cuanto a intensidad y frecuencia durante el segundo, y comienzan a disiparse a mediados del tercero.

Ahora bien, un vistazo a algunos trabajos recientes sobre el tema revela una narrativa intrigante y bastante más compleja. Las investigaciones han demostrado que, a nivel conceptual, los antojos durante el embarazo no se experimentan en todas las culturas. En particular, las mujeres de países de habla no inglesa suelen reportar antojos de alimentos muy diferentes; por ejemplo, el arroz, en el caso de Japón.

 

¿Qué significan los antojos durante el embarazo?

A menudo se especula que los antojos en el embarazo satisfacen alguna deficiencia nutricional de la mujer o el feto, y hay algo de atractivo en la idea de que responden a una necesidad biológica subyacente. Sin embargo, varios estudios han demostrado que los alimentos que comúnmente se ansían no proporcionan nutrientes específicos útiles para la gestación; en realidad, la mayoría de las mujeres que informan experimentar antojos tienden a ganar más peso del que se considera saludable durante el embarazo, lo cual puede provocar otras complicaciones.

 

 

Entonces, ¿qué explicación tienen los antojos?

Los antojos durante el embarazo tienen raíces psicológicas, más que biológicas. Esto no quiere decir que no sean reales; significa que no responden a una deficiencia nutricional, sino a una necesidad emocional. El deseo imperioso de consumir una galleta con mantequilla, una barra de chocolate o una bolsa de frituras puede comenzar como una simple idea que, poco a poco, se convierte en una obsesión –es decir, en un antojo muy difícil de resistir–; sin embargo, con mucha frecuencia la satisfacción de estos impulsos conlleva un sentimiento de culpa, pues generalmente se trata de alimentos poco saludables cuya ingesta tendría que evitarse durante el embarazo. En este sentido, es importante recordar que la gestación es un período durante el cual la sociedad suele sancionar con dureza a las mujeres que ceden a los antojos; los familiares y amigos de las gestantes deben procurar ser comprensivos y evitar juzgarlas con demasiada severidad.

Algunos estudios han encontrado que los antojos más complejos pueden ser una manera de llamar la atención de la familia o la pareja; por ejemplo, varias mujeres originarias de la zona rural de Tanzania  informaron que sus antojos de carne, pescado, cereales, frutas o verduras respondían al hecho de que recibir la comida deseada por parte de la familia o el marido era percibido como una fuerte muestra de apoyo.

 

¿Cuál es el impacto de los antojos durante el embarazo?

Con mucha frecuencia, las mujeres que ceden a los antojos suben más de peso, lo cual impacta negativamente en su salud, tanto física como mental, además de que puede provocar complicaciones durante el parto. Lo mejor es procurar una alimentación saludable que permita mantener un peso adecuado; las parejas y los familiares pueden demostrar su apoyo cambiando sus propios hábitos y ayudando a encontrar alternativas más nutritivas para satisfacer los antojos de gestante.