La vérnix caseosa o unto sebáceo es una sustancia blanca y espesa que cubre a un recién nacido. Se trata de un aceite especial secretado por las glándulas sebáceas del feto; por lo general, comienza a acumularse durante el último trimestre del embarazo, y se cree que no sólo sirve para proteger al bebé dentro del útero, sino que también constituye un efectivo mecanismo de defensa después de su nacimiento.

Hasta hace algunos años, se acostumbraba separar al bebé de su madre tan pronto como nacía para darle su primer baño y limpiar la “mugre” que cubría su piel. Sin embargo, ahora no sólo conocemos la importancia del contacto inmediato piel con piel; varios estudios han demostrado que retrasar el primer baño del bebé y permitir que la vérnix permanezca sobre su piel resulta beneficioso para su salud.

Beneficios de la vérnix

La vérnix parece desempeñar varias funciones integrales durante la transición del feto de la vida intrauterina a la extrauterina:

  • Contiene aminoácidos antimicrobianos que bloquean las bacterias presentes en el líquido amniótico, como resultado de la contaminación por meconio. Después de que nace el bebé, estos aminoácidos ofrecen protección contra bacterias dañinas como la coli y el estreptococo B.
  • Se ha demostrado que tiene propiedades curativas y ayuda a la rápida regeneración de la piel del bebé tras sufrir una herida.
  • Ayuda a la termorregulación del recién nacido, aunque no reemplaza el contacto piel con piel.
  • Hidrata la piel; dado que se compone por agua en un 80%, actúa como un humectante natural que protege la piel del bebé de las agresiones ambientales.

 

Recomendación

La OMS recomienda dejar intacta la vérnix sobre la piel del bebé, en lugar de retirarla inmediatamente después del nacimiento. Es importante que la madre, si desea que su hijo o hija se beneficie de esta protección natural de su piel, se asegure de especificarlo en su plan de parto.